En el mp3 sonaba
BRMC a todo lo que da y yo iba caminando en cualquiera, viendo los edificios y sin ver por donde iba para saber cómo volver, y además es medio difícil eso en Barcelona porque las calles no siguen nada parecido a una cuadrícula. Es más fácil acordarse de un Starbucks por donde pasaste o la esquina donde se juntan los carteristas (que no son ladrones de carteras sino vendedores; imaginate que una esquina donde se juntan los carteristas no duraría mucho, sería algo así como el callejón de los homicidas o el paseo de los traficantes de órganos.)
La cuestión es que de repente salí a una callecita angosta, peatonal con fuerte olor a frituras. Había muchos locales de comida india y un negocio sin ventanas, con una puerta de vidrio polarizado donde se leía "Gomas" y debajo, más chiquito, "(Preservativos)". Seguí caminando y vi varias chicas solas, a uno y otro costado de la callecita, apoyadas en la pared. No presté atención, yo seguía caminando escuchando a BRMC y de golpe se me acercó una mujer muy linda, a pesar de que le faltaba un diente era muy linda, y me dijo algo que no escuché. Me saqué los auriculares y me dijo algo así como "Lalala atapa lala". Le dije que no entendía, y repitió "Lalala paaaat lalala" y le dije que no entendía, que perdón, y empecé a irme.
_Espérate_ me dijo un hombrecito con bigote, estaba apoyado en la pared y no lo había visto hasta que habló, estaba como camuflado en el ollín acumulado en el rincón donde estaba parado.
_ ¿Sí?.
_ Dice que por diez euros... como se dice...
Se ve que no hablaba español. Me miró buscando ayuda, pero le hice mi mejor cara de no-sé-qué-mierda-me-querés-decir. Aunque por supuesto ya me lo imaginaba porque ahora, sin el mp3, prestaba más atención al entorno, a la música que salía de los balcones, a las medias en red de la mujer linda sin diente.
_ Dice que por diez euros... ehm... _ y el hombrecito de bigote hizo ese gesto universal, ese que es acercar y alejar el puño a la boca, de tal manera que en el movimiento de aproximación, al mismo tiempo, se golpea la lengua contra la pared interior de la boca.
_ ¿Entiende?. Por diez euros _ Y hacía el gesto.
Y tan boludo no soy, así que le dije, casi gritando un poco porque siempre que hablo con alguien que no habla español grito:
_ ¡Sexo oral!.
El hombrecito aplaudió dos veces. Estaba muy contento.
_ ¡Eso!. Por diez euros, usted sexo oral de ella.
La chica sin diente cabeceó confirmando la propuesta. Parecía cansada.
_ No, gracias, me tengo que ir.
Y me alejé mientras la chica se enteraba en su idioma de que no habría trato. Apagué el mp3 para que no se gastaran las pilas.