La mamá de Ingrid se llama Ingrid, pero a Ingrid, la mamá de Ingrid, ahora le dicen Ingru. Sí, eso dicen todos: que Ingrid es un nombre precioso, pero Ingru es bastante hediondo, no cómo Ingrid que ja hay que ver lo lindo que queda y además es lo que se llama versátil, o sea que queda lindo en una anciana pero también en una jovencita, o en una niña o incluso en un feto aunque la gente no suele referirse a sus futuros retoños como fetos porque fetos es qué se yo... te dicen feto y vos en que pensás, en un monstruo, claro. En una cosa en un frasco, flotando medio sin desarrollar o como esos que tienen en el museo de Ciencias Naturales que un día nosotros fuimos al museo ese con la escuela y Tiffany una alumna de cuarto después no pudo dormir como por tres meses porque ella ama los gatos es como su pasión en la vida, los gatos y coleccionar antihistamínicos, pero bueno ahí en el museo de Ciencias Naturales tenían dos gatos siameses, pero siameses siameses, no la raza, o sea eran dos gatos unidos por la nuca, con la expresión del tremendo dolor que sintieron al nacer congelada en su rostro por el formol o no sé si embalsamados o qué, pero bien congelada y conservada la expresión yo creo que de un sufrimiento más allá de lo imaginable, no se me ocurre una comparación pero hablo de un dolor que te deben dar ganas de que te peguen con bates de beísbol en el huesito dulce para distraerte un poco del estremecedor martirio que se debe sentir nacer con un gato pegado a la nuca.
Y justamente porque Ingrid es un nombre hermoso Ingrid le puso Ingrid a su hija, pero después a Ingrid madre le tuvieron que decir Ingru, porque si no pasaba esto cuando el padre-esposo llamaba a alguna de ellas:
—¡Ingrid!
—¡Voy!
—¡No, a tu madre!
—¡Ah, voy!
Que tampoco es oooooh la mayor complicación de la vida o sea no es que están la pobreza en el mundo, la guerra, el SIDA y que cuando llaman a Ingrid siempre tienen que aclarar a quien se refieren. No, no es tan grave, pero acá entra otro factor y es el padre de Ingrid, que se llamaba, ajaja no, no, no se llamaba Ingrid, se llamaba Alfonso.
El padre de Ingrid fue a la guerra y pisó una mina y se salvó y su pelotón fue bombardeado y murieron todos menos él y después cuando subía al avión una vez terminada la guerra se le enganchó la corbata en una turbina del 737 y si no era porque el Mayor Moyano tenía justo una tijera a mano con la que se emparejaba el bigote te digo que no se salva. La cuestión es que todos estos incidentes te terminan afectando, y aunque el psicólogo de las Fuerzas Armadas le dijo...
—¡Esta todo diez puntos, cabo Lostrich, no se preocupe!
... Alfonso se quedó medio intranquilo. Dudó sobre todo por el hecho de que no conocía a ningún Lostrich, y porque él no era cabo sino comandante. Pero al final decidió quedarse con la opinión del doctor y vivir como si no pasara nada.
Pero paulatinamente, así como ceban mate los que lo hacen paulatinamente, así se le metió a Alfonso en la cabeza la idea de que en algún momento él iba a abrir la heladera descalzo y se iba a electrocutar.
Usted dirá qué tienen que ver los teros con la sensación térmica en Bosnia.
Poco.
Pero la obsesión de Alfonso con que se iba a electrocutar abriendo la heladera sí que tiene que ver con que a la madre de Ingrid le digan Ingru. Es que Alfonso siguió el razonamiento lógico expuesto a continuación:
1. Me electrocuto.
2. Grito ¡Ingrid!
3.A. Vienen las dos. Me salvo.
3.B. Las dos piensan que llamo a la Ingrid que no son. Nadie viene. Sucede mi muerte.
Ante tamaña conclusión, al otro día quedó establecido que de ahí en más Ingrid sería Ingru, y también pusieron cinta aisladora en el mango de la puerta de la heladera.
P.D: Alfonso murió de mal de chagas.