Comillas tribus urbanas comillas.

lunes, 29 de septiembre de 2008 |

Me niego rotundamente, me niego absolutamente, me niego aunque la alternativa sea el paredón de fusilamiento, me niego de manera terminal a hablar en este blog de las comillas tribus urbanas comillas, porque no hace falta, porque no aporta nada, porque para mí a la gente hay que dejarla en paz, siempre y cuando lo que uno hace no moleste al que tiene al lado, where i end and you begin como dice la canción de Radiohead, porque al parecer ahora resulta que a la gente hay que clasificarla, estereotiparla, clavarla con alfileres en una plancha de corcho, meterla en una vitrina y sacar una nota explicativa en todos los noticieros, periódicos, páginas de internet, programas de radio y demás.
Los emos, los floggers, los bloggers, los punks, los metaleros, los coleccionistas de estampitas, los fanáticos de marilinmanson, los que suben videos a yutub, los que andan despeinados y hablan de reciclar recursos, los que se tiñen el pelo, los que van al gimnasio, los que tienen motos grandotas y camperas de cuero, los que escuchan voces, los que fueron abducidos por extraterrestres, los que tienen amigos que fueron abducidos por extraterrestres, los que bailan tap, los que imitan a Michael Jackson, los intolerantes a la lactosa (como mi tío Ezequiel que cuando toma leche se hincha y le salen ronchas), los intolerantes a los intolerantes a la lactosa (como mi prima Fanny que cuando se cruza con mi tío Ezequiel en Navidad se hincha y le salen ronchas), los adictos a la mermelada, los metrosexuales, los zoófilos, los necrófilos, los bibliófilos, y bueno así con todos, absolutamente todos agrupaditos en bolsas de plástico herméticas, etiquetados pulcramente y guardados en cajones dispuestos alfabéticamente en los mohosos armarios mentales de las personas cuya expansión mental es igual a cero, de las personas que no pueden salir a la calle si no saben que a) el chiquito del lado que se delinea los ojos es tal cosa, que b) el mayor de la panadera es miembro de una pandilla tal otra, aaaah porque si llegan a salir a la calle y ven que todos han escapado de sus bolsitas, que un terremoto o cualquier otra cosa ha sacudido los cajones y ahora todos andan sueltos y sin etiquetas, si llegan a salir a la calle y ven que el mundo no se puede meter en un archivo de excel, entonces tal vez no tengan otra opción que acurrucarse en una boca de metro o esconderse detrás de algún árbol de tronco grueso o gatear arrastrando las piernas hasta la oscuridad goteante de una alcantarilla y en posición fetal chuparse el pulgar hasta que el agotamiento los duerma.

¿Onnn ta el traficante de órganos?.

jueves, 25 de septiembre de 2008 |

La mamá de Ramiro ahora ha decidido que Ramiro es demasiado grande como para permanecer envuelto en la plácida burbuja de ciertas tradiciones estúpidas. Por eso ha bajado al sótano, se ha sentado a su lado y sonriéndole cariñosamente, dejando de lado cualquier tipo de prólogos o introducciones paliativas, le ha dicho:

A ver Ramiro, atendeme. Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratón Pérez y el Viejo de La Bolsa son todos personajes de fantasía, no existen, somos nosotros los papás los que ponemos los regalos en el arbolito cuando los nenes salen a ver los fuegos artificiales, somos nosotros los que te dejamos regalos en las zapatillas y nos tomamos el agua y comemos el pasto de los camellos, bah, lo tiramos, no lo comemos. Somos nosotros los que te ponemos monedas o billetes debajo de la almohada cuando el envejecimiento natural de tus células te va debilitando las encías y se te caen los dientes de leche, ese mismo envejecimiento que algún día te tomará de la mano y te acompañará pacientemente hasta el borde de la fosa que será cavada para vos, donde los gusanos y otros insectos irán alimentándose de tus restos inertes hasta que no quede más que tu brillante calavera y tus huesos blancos, cubierto todo por la tierra fresca y oculto de la luz para toda la eternidad.
Ni siquiera el Viejo de la Bolsa existe. Lo inventamos para darte miedo, para que no salgas a la calle de noche, para que te duermas temprano, para que no hables con extraños. Pero ojo, porque ahí afuera, en la calle, hay cosas peores que el Viejo de la Bolsa, mucho peores. Hay mafias que trafican con tus órganos, ¿entendés lo que te dice mamá, Ramiro?. Vos dentro de la panza tenés un montón de cosas viscosas que si te las sacan y las venden pueden ganar mucha mucha plata. Te cortan acá todo a lo largo de la panza y te cortan sin anestesia, la anestesia es una cosa que te duerme y no sentís nada, pero estos traficantes no te ponen anestesia, directamente te cortan zak zak zak por acá y zak zak zak por acá te van abriendo todo todo y te vacían como vaciamos nosotros el pollo cuando mamá hace pollo relleno, sólo que en vez de rellenarte con tomate o con salsa a vos te vacían te sacan los pulmones y el hígado y el corazoncito y después te cortan en pedacitos y te tiran a la basura, y durante todo eso vos estás conciente y sentís todo porque no te ponen nada de anestesia. Con lo cual me entenderás cuando te digo que no conviene que andes sólo ni que hables con extraños aunque el Viejo de la Bolsa no exista, porque mirá si hablás con un extraño y justo te toca un traficante de órganos que zak zak zak te despachurra la pancita y te vacía como hace mamá cuando prepara pollo relleno.

Y después la mamá de Ramiro ha considerado correcto terminar la conversación con una broma, así que escondiendo la cara detrás de las manos ha dicho:
_ ¿Dónde ta el traficante de órganos? ¿Onnn tá el traficante de órganos?.
Y luego, descubriendo el rostro y haciéndole cosquillas a Ramiro, ha gritado:
_ ¡ACÁ TÁ!.

>>Click aquí si le parece que tiene ganas de leer más sobre Ramiro y su mamá.<<

Cuando me entran ganas de llorar.

lunes, 22 de septiembre de 2008 |

You laugh until you cry
You cry until you laugh
And everyone must breathe
Until their dying breath

Regina Spektor, On the radio.

Aunque a usted no le importe pero nada de nada el calentamiento global, el deshielo, la lluvia ácida, esos pobres pingüinos que se mueren todos empetrolados, que el cielo esté tan lleno de misiles, que su novia se haya ido con un rugbier, que suba el precio de la harina leudante, el hecho de no tener la más mínima idea de por qué estamos en el mundo, aún así yo sé que a usted le pasa lo que nos pasa a todos, porque si nos pasa a todos, entonces le pasa a usted, puesto que no veo ninguna razón para excluir del grupo TODOS al individuo denominado USTED. Me refiero a lo siguiente: así como a veces uno dice bueno está lindo para tomarse unos mates y va y se toma unos mates, o así como a menudo nos pasa que nos dan ganas de releer un libro y vamos y lo relemos, o así como a veces necesitamos por ejemplo ir al baño y agarramos una revista y vamos al baño, así mismo a veces a uno lo que le entran son unas súbitas ganas de sentarse en el borde de la cama, encorvarse hasta que los codos están sobre las rodillas, apretar fuertemente las palmas de las manos contra el rostro y, arrugando la cara como cuando se ha mordido un limón o se ha visto a un anciano desnudo, llorar. Llorar llorar llorar, pegar un puñetazo contra la pared, tirar cosas contra la pared o contra el piso, moquear, sacudir el cuerpo como un electrocutado, gritar por qué por qué por qué a mí, putear un poco a Dios o a la vida o a ambos y tratar de consolarse pensando que hay gente que la pasa peor por ejemplo que tienen nombres de fuente tipográfica, o que trabajan juntando caca de animales o cruzando la frontera transportando droga en su recto o como medidor de boca de león de circo que yo creo que está entre los peores trabajos del mundo, mi amigo Félix trabaja como medidor de boca de león de circo para el Circo Repsol y lo que tiene que hacer es meter la cabeza en la boca del león y ver si es del tamaño adecuado y si el león se comporta y no ataca o si hay que buscar otro. Cuando yo me siento en el borde de la cama y lloro siempre pienso en Félix y lloro un poco por él, pienso en su cara toda magullada, pienso en su oreja incompleta, pienso en cómo se queja cuando se acerca el verano que es cuando comienza el casting de leones para la temporada. También cuando estoy llorando pienso en mi pobre tía Ruth que transporta heroína de Londres a Noruega y también derramo algunas lágrimas por ella, pobre la tía Ruth, y si todavía no se me pasa le dedico otra porción de mi lamento a mi abogada Lucida Bright que se llama como la fuente tipográfica y siempre todos se le burlan en los tribunales, le dicen epa Lucida hoy te viniste en negrita y otras bromas estúpidas.
Y cuando se me pasa y me calmo y vuelvo a respirar normalmente me levanto y sigo con la vida y me voy al trabajo o me como un sandwich o hago un sudoku o escribo un post.

DISTRAÍDO.

jueves, 18 de septiembre de 2008 |

Yo soy muchas cosas por ejemplo amigo de políticos y malabarista y martillero público pero si alguien me pide que me defina en una palabra yo digo DISTRAÍDO y aclaro que es todo en mayúscula, porque no es que a veces salgo de mi casa y me olvido las llaves o que pongo agua a hervir y me olvido hasta que se evapora toda el agua, eso son cosas que le pasan a cualquiera, sobre todo en la actualidad pleno siglo XXI que anda todo el mundo uff corriendo y tomando taxis y presentando proyectos y hablando por celular y comprando acciones y vendiendo acciones y revisando la bandeja de entrada a cada rato claro con tantas cosas cualquiera se olvida de que puso el agua a hervir y es comprensible, pero por ejemplo yo un día puse a llenarse la bañera ¿no? porque tenía ganas de darme un baño caliente con sales minerales que curan y rejuvenecen la piel mientras escucho Slipknot o Sepultura pero después de abrir la canilla para que se llene la bañera me acordé de que tenía un vuelo a Letonia porque tenía que visitarlo al embajador de Argentina en Letonia y miré la hora y me dije pero si seré distraído casi me olvido del vuelo a Letonia así que agarré un suéter por si en Letonia hacía frío y salí disparando para el aeropuerto, disparando metafóricamente o sea corriendo y disparando literalmente o sea abriéndome paso entre la gente a balazos. Lindo Letonia, un país tranqui. Lo visité a mi amigo embajador y jugamos al senku y al dígalo con mímica y después me volví y cuando venía en el avión de vuelta me dije "bueno... cuando llegue a casa un buen baño caliente con sales escuchando Pantera, y al sobre" y claro ahí recordé que antes de salir para Letonia había puesto a llenarse la bañera y después había salido disparando para el aeropuerto sin cerrar la canilla así que bueno tuve todo el viaje de vuelta para prepararme mentalmente para lo que lo que se venía, pero por más preparación que tuve cuando llegué a mi casa lo que vi me dejo atónito porque además de la canilla lo que me había olvidado de cerrar era la hornalla. Cronológicamente los hechos fueron de la siguiente manera: yo abrí la hornalla, pero cuando busqué el encendedor vi en el estante el salero, el salero me dio ganas de darme un baño caliente (por las sales rejuvenecedoras) y me fui a llenar la bañera y a buscar las sales. Una de las sales es marca Begoña, y Begoña rima con Letonia, eso pensé en ese momento, y ahí me acordé de la visita a mi amigo embajador que me había invitado a jugar al senku y al dígalo con mímica y ahí agarré el suéter y me fui dejando a) el gas abierto y b) la bañera llenándose ah y c) la heladera enchufada que uno no tiene que desenchufarla cuando se va de viaje al menos que deje el gas prendido porque si no puede pasar como en El Club de la Pelea que la heladera larga una chispa y la chispa con el gas generan una explosión que para decirlo de manera sencilla vuela todo a la mierda. Por suerte el agua impidió que se armara un incendio en todo el edificio porque ahí mi distracción hubiera podido tener víctimas fatales como esa vez que el vicepresidente de Rusia mi amigo Boris me pidió que le pasara un mensaje a mi amigo embajador de Letonia, me dijo "decile a Philip que al final no vamos a la guerra, pero no te olvides ¿eh?" y yo jaja me olvidé totalmente y seh, volaron los misiles, pero bueno creo que con esto se entiende ya por qué si me piden que me defina en una palabra yo digo DISTRAÍDO y lo pongo en mayúsculas.

Facilidad que tengo para evitar el aburrimiento II.

viernes, 5 de septiembre de 2008 |

Creo haber escrito, en algún momento, sobre lo increíblemene fácil que me resulta darle la espalda al aburrimiento cuando me acecha, ignorar su amenazante olor a tierra mojada, sus mandibulas chorreantes como un tanque rebalsado, y seguir adelante con mi vida.

Sí, ya escribí sobre eso. Acá ta.

Ahora, simplemente porque necesito escribir pero no se me ocurre nada, procederé a contar otra de las cosas que suelo observar cuando siento el aliento cálido de las fauces filosas del aburrimiento y sin perder tiempo salgo con mi reposera al jardín.

Con frecuencia Vladimir pasa en su bicicleta repartiendo la revista del Carrefour. Carrefour es esa cadena de hipermercados que está por todo el mundo y que se reconoce fácilmente por tener una mesa de quejas y reclamos que siempre está rodeada de gente con la cara roja.
Tiene un canastito sobre la rueda delantera de la bici, Vladimir, donde lleva un montón de ejemplares y los va haciendo un rollito y los tira en los jardines de las casas. Ahora bien, si usted nunca se golpeó fuerte la cabeza ya se habrá dado cuenta de que para poder tomar una revista, hacerla un rollito y tirarla en una casa antes de llegar a la siguiente se tienen que usar las dos manos, con lo cual, a menos que haya sufrido usted un aneurisma, habrá deducido ya que Vladimir anda en su bicicleta sin las manos. Obervar esto no es suficiente para evitar las fauces del aburrimiento, ya sé, pero como yo ya expliqué que vivo en un barrio algo excéntrico, usted tiene que esperar a que le diga que el repartidor de revistas de nuestro vecindario tiene hipo crónico.
Si el lector no tiene problemas de oxigenación cerebral ya habrá inferido que una persona que anda en bicicleta sin manos, y de golpe su diafragma se contrae sacudiendo todo su cuerpo, probablemente perderá el equilibrió y besará el asfalto. Si usted no ha aspirado soda cáustica se dará cuenta de que "besar el asfalto" no es más que una metáfora, o más bien un eufemismo de "partirse los dientes".
En cualquier caso, esta es la escena que disfruto desde mi reposera:
Vladimir dobla en la esquina oeste, con una revista entre los dientes y otra ya enrollada en sus manos. Es el ejemplo último de la habilidad y el equilibrio, y si no fuera por una contracción involuntaria sería una estrella del espectáculo. Con su mano derecha arroja la revista en la casa de la señora Falapalapalalalala Pérez (a quien ya mencioné en el post anterior) y al mismo tiempo, con la mano izquierda, enrolla la que lleva en los dientes y la lanza con precisión en la casa de Fernando, el muchacho vidente. Luego tiene hipo, pierde el equilibrio y besa el asfalto.
Risas por mi parte.
Vladimir se pone de pie en un instante y con elegancia arranca nuevamente mientras me arroja la revista quincenal del Carrefour. Es una máquina de repartir, fue diseñado por la naturaleza para que la gente se entere a tiempo de los precios de la carne y la oferta de arroz Gallo. Cuando arroja otro ejemplar sobre la casa de Facundito su cuerpo vuelve a convulsionarse y los labios de Vladimir nuevamente visitan el pavimento.
Carcajada por mi parte, con palmadas en mis muslos y dilatación de mis fosas nasales.
Vladimir egresa de mi campo de visión, y generalmente yo no estoy tan aburrido como para ponerme de pie y continuar viéndolo. Pero hasta varios minutos después de que ya no puedo verlo, soy capaz sin embargo de escuchar, a intervalos regulares, el ruido metálico de la bicicleta colapsando, y el sonido más suave, un rumor apenas, de los labios de Vladimir besando el asfalto.

Sobre los ataques de existencialismo que me dan.

martes, 2 de septiembre de 2008 |

A veces veo por la ventana y no pasa nada. Es decir, suceden muchas cosas pero son cosas que se espera que sucedan y yo ni me sorprendo ni reacciono ni nada. Un pájaro volando, un Fiat 147, la señora Verdi tirando del carrito de la compra. Bah, banalidades.
Pero a veces veo por la ventana y pasan un montón de cosas. En realidad, sucede más o menos lo mismo que cuando miro por la ventana y no pasa nada, pero como todo está en la percepción, a veces veo por la ventana y pasan puf, una cantidad enorme de cosas que no tienen razón de ser.

Es que a veces me da por mirar por la ventana durante un ataque de existencialismo.
Los ataques de existencialismo son impredecibles y me pueden agarrar en cualquier lado a cualquier hora y no dependen de nada porque no hay ningún factor detonante, simplemente estoy lo más bien por ejemplo jugando al tetris y ¡tanán! de repente absolutamente nada tiene el más mínimo sentido y me dan ganas de preguntarle a la gente, a gritos, cómo demonios hacen para no saltar del décimo piso.
Un día por ejemplo entré en la facultad de filosofía pero no estaba ni estudiando ahí ni quería inscribirme ni nada relacionado, entré en la facultad de filosofía porque cuando pasaba por ahí me agarró un ataque de existencialismo y por experiencia yo sé que es mejor si durante el ataque yo estoy bajo techo (porque si estoy al aire libre a veces pasa que me arrodillo y mirando al cielo grito ¡no me entra en la cabeza cómo puede ser que seamos tan pero tan insignificantes, caramba! mientras me desgarro la remera o la camisa o cualquier prenda que tenga puesta al menos que esté por ejemplo en la playa o en la cancha y esté en cueros entonces en ese caso me rasguño o me arranco pelos de la cabeza o cosas por el estilo, o sea cosas que reflejan desesperación por salirse de uno mismo) pero bueno entré a la facultad con ataque de existencialismo, vociferando fuera de control que cómo podía ser que nada de nada tenga sentido, ponerse bufandas no tiene sentido y leer libros no tiene sentido y hacer pis no tiene sentido y jugar al bridge no tiene sentido y mirar un cuadro no tiene sentido y pintar un cuadro no tiene sentido y besarse no tiene sentido y copular no tiene sentido y cambiar un foquito que se quemó no tiene sentido y bajar un disco de internet no tiene sentido y hacer una llamada por teléfono no tiene sentido y bailar tap no tiene sentido y tocar el banjo no tiene sentido y usar crema de enjuague ni cortarse el pelo ni imitar a un mono ni celebrar la pascua ni entonar el himno ni visitar Egipto ni hervir agua ni regurgitar ni afeitarse ni pedalear nada nada nada de eso ni de nada de nada tiene sentido y así corría por los pasillos de la facultad de filosofía hasta que un señor con un saco de corderoy me metió la traba y me dijo pero qué rayos te sucede y yo le dije que estaba teniendo un ataque de existencialismo y el me preguntó de qué corriente y yo no supe qué decirle porque de filosofía la verdad yo no entiendo ni mu entonces el señor con el saco de corderoy se rascó el mentón y mirando como a la nada citó a Nietzsche y todos en la facultad de filosofía, alumnos y docentes y no docentes que se habían amuchado a ver qué me pasaba, todos murmuraron con admiración y aprobaron la cita de Nietzsche y hubo uno que aplaudió, aunque la cita no tenía un pedo que ver con nada pero ya se sabe que una cita de Nietzsche siempre queda bien incluso cuando no tiene un pedo que ver con nada e incluso si no es realmente de Nietzsche por ejemplo si yo digo "como decía Nietzsche, no todo es glandular" me la juego que todos van a decir "y sí, es que es así tal cual" pero en cambio si yo digo "como siempre me gusta decir, no todo es glandular" probablemente aten mis miembros a distintos equinos salvajes y les ordenen galopar en direcciones opuestas.